Pintura de Pablo Picasso
ENTRE LÍNEAS
Pintura de Pablo Picasso
LENGUAJE
Presiona el verbo, escarba el sentir, sin decir nada, sin sentir nada.
Honda, convoca, sé una muestra de gratitud, de gracia exasperante.
Asimila los gestos como un número aislado, como un eco en el vientre.
La mirada quieta, el decir al borde.
Escribe vida, sé el gozo de la palabra, el hondo sentir, la paz, y la guerra.
Sé tú entre la tinta, la gratitud y la melancolía. Escribe cuando no pase nada y se desborde todo.
Sin sentido, sin pausa, sin ganas. Sé gozo, ternura y duda. Sé tú y la tinta en el mundo agrio, escribe y descubre tu sentir.
Ama la tinta y el fuego, pisa las cenizas. Vuela en paz, en medio de las palabras.
MEMORIA
La oscuridad permanece en mi rostro, en mis manos. Escucho una melodía lejana.
La palabra «memoria» cobra sentido: ¿Qué debo recordar?
La luz del móvil se enciende.
Ilumina mi rostro.
Aparece un recordatorio: «Toma las pastillas que se encuentran encima del velador».
Me levanto de la cama. Jalo la
cortina. La luz ilumina toda la habitación. Una sensación extraña presiona mi
pecho. No recuerdo en dónde estoy, ni siquiera sé si puede haber presencias
capaces de asustarme. Salgo en busca de respuestas.
En las escaleras, una niña me sonríe. Me abraza, sus brazos rodean mis piernas. Nuevamente, me siento extraño, parece que me conoce.
Hay personas sentadas alrededor
de una mesa, me sonríen y me siento incómodo. He olvidado mi nombre. No creo
poder presentarme.
Los observo con curiosidad y sus
sonrisas parecen no querer desvanecerse, me siento a gusto.
Trato de buscar nuevamente aquella palabra que es capaz de filtrarse por la ventana, pero todo el espacio está iluminado. Decido volver a la habitación. Encima de las pastillas, hay una pequeña nota: «Tienes Alzheimer, papá, toma la medicina y baja cuando te sientas listo».
Me quedo pensativo. Quizás lo importante no sea recordar, sino poder sentirme a gusto con aquellas presencias capaces de sonreírme.
(Ejercicio de texto, frases cortas. Mayo 2025)
ESCRIBIR
para pisotear las cenizas o revivir el fuego.
Escribir no siempre sana; también hiere.
Escribir abre heridas.
Escribir es cuidar la historia,
defender y odiar a los personajes.
Escribir es como jugar a las escondidas,
puedes llevarte un gran susto cuando relees.
Olvidas el juego en unos días.
Escribir es saber que del otro lado no hay nadie.
Escribir es buscar contención en la hoja en blanco.
Escribir es renunciar a lo que fuiste.
Escribiendo también callas, omites, existe el mejor no.
LIRIOS DEL CAMPO
El mes pasado me obsequié un ramo de Lirios del campo (Astromelias), y aunque por años he sostenido la idea de que un ramo de flores es un pésimo presente, no pude huir de aquel acto.
Las compré fuera del cementerio, como si les hubiera propuesto otro destino. Me dijeron que les eche unas gotas de lejía, para que duren más. Pedí prestado un florero y las observé detenidamente, cuestionándome cuántas veces había sido capaz de ignorar su belleza.
Lo cierto es que a la semana, empezaron a caer los pétalos, sentí como si el otoño hubiera llegado, aunque el intenso y pequeño rayo de sol que se filtraba por la ventana, me indicaba duramente que recién había comenzado el verano.
Fui testigo de aquella fragilidad y bastó para prometerme, no volver a obsequiarme flores.
Diario Los Andes, 01 septiembre 2024
Me atrae experimentar emociones vibrantes, la belleza de las palabras en temas complejos y el lugar de comprensión en el que me estaciona. Si bien, nunca he pretendido escribir drama, siento que es la manera en como mi escritura se manifiesta. Lo mismo me sucede en mi preferencia con la lectura, me agrada el realismo, el inconsciente, todo lo que recae en la comprensión y el descubrimiento de nuevas perspectivas del ser humano.
Con esta nueva publicación, encontré la libertad en mi oficio de escritora. Comprendí que no tenía que ser la voz de alguien para llevar a cabo una novela. Analicé mi alrededor y todo lo que he aprendido, adquirido y observado a mis treinta y un años. Ha sido satisfactorio saber, que absolutamente todo nuestro alrededor es material literario, cada persona, gesto y desenlace, es una puerta hacia la escritura. Me inspiré en la pintura, en mis preferencias literarias, personas de mi alrededor y, por supuesto, me apoderé de historias que no me pertenecen, pero que las sentí cercanas.
ENTRE SILENCIOS (2024)
NACE UNA NOVELA
El mejor consejo
sobre la escritura. Lo recibí de Guillermo, cuando le comenté por WhatsApp que
quería escribir una novela para presentarlo a un concurso nacional y no sabía
sobre qué escribir. (Siempre he escrito motivada por la voz de algún
protagonista).Me respondió: “No
tienes por qué esperar a nadie. Escribe sobre ti, sobre lo que sabes, sobre tu
alrededor”.
Mi ser se desplomó sobre el sillón de color plomo rata. Mientras todavía sujetaba el celular en la mano. Mi memoria trajo a mi presente, a aquella presencia masculina que, por tres años, había tratado de deshilachar. La cuál no comprendía del todo y aunque su actuar, estaba muy relacionado al mundo artístico. Sabía que mi obsesión por comprender sus movimientos, podía llegar a su fin, al otorgarle un papel protagónico en una novela. Así, nació Leandro. Cuya sed, se aplaca considerablemente ante la presencia, la atención y la mirada femenina.
Observé mi
alrededor, las paredes blancas, sujetan pinturas realizadas por mi hermana. Lo
cierto, es que desde que tengo uso de razón, la pintura siempre me ha
acompañado. Había realizado un curso de autorretrato en Barcelona y jamás, había
contemplado por tantas horas, mi reflejo en el espejo. Reconocí mis facciones,
aprendí sobre el lienzo en blanco, sobre los óleos, conocí el olor del aguarrás
y cada presencia, me supo demasiado familiar. Anahí, es la mujer que nace de mi
experiencia con la pintura, pero sabía que tenía que agregarle un detalle
explosivo.
La locura ha
bordeado mi escritura por muchos años, al ser una ferviente admiradora de
Alejandra Pizarnik y por haberme instalado con facilidad en el descubrimiento del surrealismo. Hace años, escribí algunas frases que iban a darle vida a una
novela sobre la esquizofrenia. Lamentablemente, me robaron la laptop. Perdí el avance de mi tesis universitaria y consigo, aquella novela, en que la tinta
salpicaba incoherencia.
El plus de toda
aquella situación, es que tenía un mes para escribir la novela. Entonces, hice lo
que mejor sé hacer: obsesionarme. No dormí, contaba palabras todo el tiempo y
aunque pude entrar en el ritmo de las palabras con facilidad, cometí muchos
errores. Terminé escribiendo sobre mis miedos y todo lo que he aprendido a mis
treinta y un años, pero había algo que no encajaba. Estaba escribiendo para complacer
y bajo las normas de un concurso. Era como si yo misma, estuviera limitando mi
escritura.
Felizmente y cómo
era de esperar, no gané el concurso. Terminé tan asqueada de las palabras, que dejé la novela de lado. A las semanas, se la envié al escritor y amigo, Enrique Momigliano.
Él siempre ha sido uno de mis referentes en la escritura y mi asombro, cae en
la verdad de sus palabras. Amablemente me envió un video subrayando mis errores
y alentándome, puesto que quedó fascinado por el personaje de Anahí y reconoció con facilidad, el actuar de Leandro.
Al mes, me enteré
que la Editorial Caja Negra, en dónde había publicado “Rebecca”, era una farsa.
Lo curioso, es que fue esa misma Editorial, la que me pidió publicar mi nuevo
libro. Sentí cómo mis palabras se hicieron añicos. Mi anterior trabajo, no
existe. Ha sido un golpe bajo, de esos que no le deseo a nadie. Volví al
insomnio, a corregir mi nuevo libro, con la firmeza, de que publicaré mi novela independientemente y que mis diez años de experiencia, pueden ayudarme.
No sé, cuánto de oscuridad debe de asomarse para finalmente ver la luz. Ni cuántas puertas tienen que cerrarse para abrir la correcta. Lo único real, es que escribo y no puedo dejar de hacerlo.
ESCRIBIR
Aunque amé el hecho de que su mirada haya permanecido tanto tiempo envuelta en mi escritura, supe que al apartarla; le fue imposible pensar en mí y escarbar en sus pensamientos, si algo de lo que escribí en mis libros, me pertenecía. Trató de atar cabos, recordar nuestras conversaciones y atribuir que mis pensamientos y creencias estaban camufladas en algún protagonista. Cuando me lo preguntó, fue como si mi corazón hubiera sido capaz de hacer un ruido fuerte, romperse, para luego caer al pavimento. Me quedé envuelta en pánico y reflexionando que quizás está mal que escriba drama, que seguro piensa que soy una mujer problemática o que simplemente, no fue capaz de captar la esencia de mi escritura y no haya mayor problema. Aunque muchas veces me formularon aquella pregunta; fue específicamente su duda la que me impactó y simplemente caí en cuenta, que realmente él no me conocía o quizás, era la primera vez que se topaba con un escritor. Solamente atiné a decirle: “No me juzgues, no soy yo.”
PERIÓDICO EL CORREO - 2023
¿Cómo fue la experiencia escribiendo Rebecca? Fue de muchísimo aprendizaje, comprendí que para escribir es necesario colocarse en un lugar seguro, que la templanza es necesaria para no involucrarse emocionalmente con la historia y para no juzgar las acciones de ningún protagonista; siendo fiel a la historia y al mensaje. Por otro lado, me topé nuevamente con la fuerza y poder de las palabras; uno de los capítulos que me ocasionó un nudo en la garganta; fue narrar la pérdida de una hija a través de la muerte; tuve que regresar una y otra vez a los ojos llorosos de la protagonista y entendí lo afortunada que fui, al poder estar tan cerca de su dolor y sobre todo de su gran fortaleza.
¿Te inspiras en historias de Camaná para construir tus relatos? No me inspiro en sus historias, pero sí en sus paisajes, por ejemplo, en el primer capítulo de Rebecca titulado “Profundidades” usé como metáfora el mar, en la que dos mujeres se encuentran hundidas en las profundidades y después de batallar contra la corriente y ser arrastrada una y otra vez, vuelve a formarse al igual que las olas para llegar a salvo a la orilla, mientras que Lorena, la observa preguntándose si ella también sería capaz de realizar semejante acto lleno de fuerza y libertad.
¿Cuáles son tus próximos proyectos literarios? Siempre escribo motivada por las historias de otras personas, me gusta escuchar y ser empática, siento que al final las historias o los protagonistas me encuentran; por eso me gusta pensar que volveré a publicar cuando la vida me presente a un nuevo protagonista, alguien que quiera plasmar su historia y llevar en él un mensaje que valga la pena escribir y, sobre todo, compartir. En definitiva, me cuesta pensar en qué escribiré, simplemente llega el momento.
LORENA
Venimos al mundo con la idea del amor sujeto al cordón umbilical, después tomamos a nuestra familia como modelo y en la vida adulta, tejemos experiencias desde la inmadurez hacia el aprendizaje. Si bien elegimos a quién amar, muchas veces la experiencia o lo aprendido puede que haya estado roto y que lleguemos a adquirir actitudes negativas como algo normal. Fragmento de "Rebecca":
Las historias que ya no nos pertenecen hay que contarlas con rapidez. Pero ella insistía en decirme que jamás había conocido a un hombre que le brindara tanto amor, que era detallista, que la llenaba de besos y la llamaba a todas horas. Me quedé pensando: ¿Y qué sucede cuando no le contestas? A lo que respondió: Sus palabras son agresivas, me denigra. Es que es inseguro, argumentaba. Nuevamente, nos abordó el silencio y dime algo: ¿Mereces eso?… Lorena era una puerta cerrada, ella era muy inteligente, pero llegó a depender emocionalmente de quien nunca debió conocer. La escuchaba tan enferma, que sentía que, si le decía que un día iba a llegar a matarla, lo tomaría como una muestra de pasión.
CARTA PARA ANA
Querida Ana:
La ausencia es un espacio de reflexión, he tomado
conciencia de que extraño tu sonrisa y el sin fin de secretos entre nosotras. A
veces no puedo evitar recordarte con tristeza, al recordar tus manos sobre tu
rostro y aquellas lágrimas que, al caer, se convertían en una huida sin retorno.
Te mirabas al espejo sin encontrar ninguna explicación, buscabas en aquel
reflejo un nombre, un signo, una herramienta, que te haga comprender que
estabas sola y que llorabas por sentirte insuficiente, incluso; para ti misma.
El tiempo ha hecho su trabajo, sé que en ti hay un
cambio. Que no temes pedir ayuda y que la soledad ha soltado tu mano. Deseo
poder abrazarte, tenerte cerca y, sobre todo, pedirte perdón; por todas las
veces que te dejé de lado, que te hice sentir pequeña, insignificante y hoy
reconozco que, no fue más que mi miedo a no saber cómo repararte. Y si bien,
fue la ausencia o los años; si pudiera volver el tiempo atrás, me hubiera
quedado en silencio a tu lado, hasta que comprendas, que tus huesos jóvenes, la
inexperiencia y aquella piel tersa estaban equivocadas, ese abrazo que tanto
añorabas, estaba guardado dentro de ti misma.







