LORENA

 
Venimos al mundo con la idea del amor sujeto al cordón umbilical, después tomamos a nuestra familia como modelo y en la vida adulta, tejemos experiencias desde la inmadurez hacia el aprendizaje. Si bien elegimos a quién amar, muchas veces la experiencia o lo aprendido puede que haya estado roto y que lleguemos a adquirir actitudes negativas como algo normal. 

¿El amor debe de doler? Es una de las preguntas que se hace una de las protagonistas, quien está hundida en una relación de violencia. Y sé, que cada vez que escuchamos "violencia", somos capaces de señalar con el dedo a la víctima y reprocharle el mantener viva aquella relación. "Rebecca" es un paso al entendimiento de la víctima y el maltratador, el por qué es tan difícil salir de un círculo de maltrato. 

El detonante no suele ser el primer insulto, la primera prohibición o el primer golpe; aquello se toma por designio... sino, la fortaleza para poder reconocer que se está en el lugar equivocado.

Fragmento de "Rebecca":

Las historias que ya no nos pertenecen hay que contarlas con rapidez. Pero ella insistía en decirme que jamás había conocido a un hombre que le brindara tanto amor, que era detallista, que la llenaba de besos y la llamaba a todas horas. Me quedé pensando: ¿Y qué sucede cuando no le contestas? A lo que respondió: Sus palabras son agresivas, me denigra. Es que es inseguro, argumentaba. Nuevamente, nos abordó el silencio y dime algo: ¿Mereces eso?… Lorena era una puerta cerrada, ella era muy inteligente, pero llegó a depender emocionalmente de quien nunca debió conocer. La escuchaba tan enferma, que sentía que, si le decía que un día iba a llegar a matarla, lo tomaría como una muestra de pasión. 

CARTA PARA ANA

 

Querida Ana:

La ausencia es un espacio de reflexión, he tomado conciencia de que extraño tu sonrisa y el sin fin de secretos entre nosotras. A veces no puedo evitar recordarte con tristeza, al recordar tus manos sobre tu rostro y aquellas lágrimas que, al caer, se convertían en una huida sin retorno. Te mirabas al espejo sin encontrar ninguna explicación, buscabas en aquel reflejo un nombre, un signo, una herramienta, que te haga comprender que estabas sola y que llorabas por sentirte insuficiente, incluso; para ti misma.

El tiempo ha hecho su trabajo, sé que en ti hay un cambio. Que no temes pedir ayuda y que la soledad ha soltado tu mano. Deseo poder abrazarte, tenerte cerca y, sobre todo, pedirte perdón; por todas las veces que te dejé de lado, que te hice sentir pequeña, insignificante y hoy reconozco que, no fue más que mi miedo a no saber cómo repararte. Y si bien, fue la ausencia o los años; si pudiera volver el tiempo atrás, me hubiera quedado en silencio a tu lado, hasta que comprendas, que tus huesos jóvenes, la inexperiencia y aquella piel tersa estaban equivocadas, ese abrazo que tanto añorabas, estaba guardado dentro de ti misma.


DESEO

Un canto, como el de una sirena, que promete arrullarte para luego sumergirte en el mar y saciar, inmersos, la absurda sed.
Unos ojos turquesa, que a lo lejos parecen verdes, pero en mi mirada se disuelven en un celeste, marrón y verdoso acercamiento. Entrelaza mis manos en una unión llena de éxtasis. El movimiento rítmico me hace pensar que estoy reconociendo la pasión.

Sumergirme en esas aguas es adquirir el don que, junto a su compañía, me atrae como un imán cargado de deseos. Al que sé que no debo acercarme demasiado, porque podría ahogarme.

Sin embargo, el deseo es inquietante, lleno de ritmo, con esa voz que parece venir de otro mundo. Me sumerge en un sueño del que no necesito despertar, porque aquí estoy: temiendo a la nada y sintiéndolo todo.

Al encontrarme en la orilla, observo, a lo lejos, cómo su voz llega a otros cuerpos. Me pregunto si alguna vez, su canto fue solamente mío.

FATIGA TEXTUAL (2013)

 

I

Ninguna mirada de fuego,
nada propicio para clavar la mirada,
muero de humanidad,
no de lava.

II

Espero la material verbal.
que salga de tu boca,
como el corcho del vino
y que me anuncies,
que me pronuncies
y que seas agua,
que seas sed.

 

HE OBSERVADO


"He observado la luna con complicidad creyendo fielmente que un día revoloteará entre mis manos y pueda abrazarla con una sola promesa: que me alumbre siempre. 

Al mismo tiempo he observado un sol que apenas se asoma, un sol que velozmente desaparece la noche, que ata las horas del día y las corta violentamente. 

Y el río, que entumece sus delicadas aguas dulces, escondiendo en su profundidad su más honda herida. 

Y el mar de ensueño, el violento mar salado, dueño y señor de mil historias y noches opacas, de noches claras y estrellas fijas, levantando enormes olas de soledad, volviendo una y otra vez a sí mismo. 

He observado sin tregua las verdes hojas de la primavera; los jugosos frutos a punto de caer; pero nada se compara a la seguridad y calidez que me brinda, el reflejo de tus ojos sobre los míos."

(Texto 2015)


VOLVER


 
“Por el amor a la escritura 

se fragmentan sentimientos, 
se aborrece el poco entendimiento

pero se pide sin tregua, 
volver a la morada, 
al refugio del vivir."


ALEJANDRÍA


Alejandra Pizarnik es considerada la última poeta maldita, la poeta suicida, la última surrealista, la poeta icónica que quedó flotando en el tiempo y hoy  29 de abril, recordamos sus 84 años de nacimiento.

En mi vida hay un antes y después del descubrimiento de su escritura. Un descubrir de a poco como el lenguaje se asoma y se abre en cada una de sus palabras, se muestra con verdad, con locura, con un apasionamiento asfixiante ante la vida y la muerte.

Ella ama con la fuerza de la que espera, ama con ilusión, ama entre amores prohibidos y correspondidos, ella hace de toda su escritura un fuego intenso, constante. El primer poema suyo que leí fue a mis diecisiete años, quedé maravillada con la vitalidad y fuerza con la que devoró mi mirada y estremeció mis emociones; ella realmente vivió para la poesía, para hacerla, compartirla y permanecer en ella.

En el año 2016 visité su tumba en Buenos Aires, a muchos les parece extraño que me haya tomado una foto junto a su tumba; particularmente me gusta tratar a la muerte y a la vida sin ninguna diferencia, ambas son reales, existen y no pretendo más que compartir mi profundo agradecimiento y admiración a mi poetisa favorita, la que me enseñó la precisión de las palabras, a vibrar junto a ellas y sobre todo a amarlas.

“La poesía no es un grato esparcimiento. La poesía es un aullido que hicieron, que hacen, los seres por la noche. Alejandra, teje tus ideas a la luz de la tristeza. Piensa en la carencia, en la mía, en la tuya, en la suya. Piensa, piensa en la carencia. Curioso es vivir. Raro es vivir. Asombro es vivir. ¿Y por qué vivir?” – Alejandra Pizarnik.


ESCRITOS DEL AÑO 2006

"Entonces, decidí alejarme de las miradas y de sus falsas promesas. Emprendí un viaje de verdades y lo disfruté, lo único verdadero y en lo que mí brilla es una hoja en blanco, es un hacer y rehacer, es nada y lo es todo para mí. Escribo para amarme, no me abandono cuando en mis venas circula tinta."

"Mi idea del amor son ojos deslizándose en el lugar que siempre me dolió. En mi imposibilidad de escribir sin tregua, aun sin sentido, son ojos contemplándome, aun cuando mi cuerpo vuelva a ser polvo. !Detente! Es mi amor absoluto reposando sobre tus ojos."

"Era un océano, era una constelación, era todo lo que me sucedía y no podía entender. He aquí mi manera de escribir, no puedo nombrarme."

"Escribir es el único lugar en dónde los sucesos gritan no haber sido nunca."

LA IRREFENABLE TENTACIÓN DE LO PROHIBIDO



Mi presencia es una sombra que se arrastra como el hilo de un riachuelo, porque dos criaturas están amándose en la oscuridad de lo prohibido.

Cada palabra en aquel pequeño mundo esquiva mi existencia, dos criaturas pensantes no son conscientes que cuando llegue el dolor habrá sitio para tres.
A veces su llanto me lleva a otras estaciones, a veces el amado sitio de sus brazos sostiene mi negación.


Aceptar su mentira es guardar mis propias cartas bajo la manga, también guardo un amor prohibido. Sus ojos vivientes me miran, me abren, me recuerdan que nuestra unión está alimentada con perfección.

VÉRTIGO


Mañana el sol apagará la noche, las hojas caerán de los árboles sin danzar dulcemente frente a mis ojos. Siento el vacío, en el fondo un estremecimiento mudo. 

Pero escucho vivencias, amores asfixiantes, vasos llenos de alcohol, noches con los ojos despiertos, angustias frente al futuro, una mano que espera, un deseo que no cesa, como si yo hubiera padecido cada encuentro por ser una fiel oyente… estoy pagando el precio, he vivido sin sentir, he maldecido y conjurado nombres cuyo fuego no arden en mis venas. Y con una sonrisa perfecta he dicho respuestas fascinantes, he podido describir sentimientos.

Analizar es una condena imperdonable puesto que sé… sé lo que necesito, sé lo que me comprime en el fondo de la nada, lo que podría salvarme de cualquier padecimiento.

"Si escribes has de pagar un precio muy alto" - puesto que las palabras es este vaivén inconsciente, que ocurre mientras introduzco brutalmente mis dedos sobre el teclado, es el encuentro preciso con la soledad.

Puedo pasarme ocho horas frente al ordenador y personalmente, escribir sin sentido. Pero llega un punto de culminación y no relees por miedo; porque sientes que una mano tapa tus ojos, no quieres leer verdades, no quieres un encuentro con tu subconsciente.

Pero está lo otro, un deseo nato de querer buscar una madre, un punto de partida; un decir, he llegado y no he encontrado. Lo cual es totalmente falso, las palabras son ásperas, son profundas, siempre tienen dos caras. Y no creas todo lo que lees, no supongas todo lo que escribo, ya que puede ser otro, un sentimiento o una simple ilusión de un autor tratando de captar tu atención. Y te pregunto ¿lo he conseguido?

SOBRE UN POEMA






"Colores intensos se abren en la oscuridad de un poema,
!Tan bello! Y escaso de finalidad,
!Tan bello! Y carente de visibilidad.

He aquí el lugar sobre la Tierra,
donde las palabras se guardan,
donde las palabras se arrullan,
que ninguna se escape,
yo escribo."

CARICIAS




"Cada pedazo de inocencia se lo obsequio a los pasos de la hora,
a las manijas de algún reloj,
a estos falanges obsesivos,
porque las manos son las moradas del amor
la casa de las caricias
Son esta voz triste que narra de penas,
de ilusiones
de desencuentros 
y que se apaga rítimicamente 
sin los elogios de la razón."