En Madrid, durante dos meses, descendí hacia ese lugar donde la palabra remueve el alma. En aquel territorio íntimo, hubo siete mujeres que fueron sostén, espejo, abrazo y silencio fértil.
En el Taller de Autoconocimiento en la Escritura, guiado por José Carlos Somoza, aprendí que escribir también es ser mirada, acompañada, desarmada y reconstruida.
Hoy nuestros textos se reúnen en una antología. No es solo un libro: es la huella de un encuentro y la memoria viva de lo que cada una se atrevió a revelar.
Qué dicha haber formado parte de este espacio tan maravilloso, que sin saberlo abrió un lugar para mi “yo” más profundo.
Madrid, 2025
